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Trastorno Psicótico de causa a determinar

Muy poco antes de terminar la consulta, ingresa al consultorio una madre vestida a la antigua usanza israelí, acompañada de su esposo y de su hijo Manuel, un joven de 15 años, con el cabello largo cubierto con una visera y con barba y bigote crecidos.

La madre me explica que se han demorado porque es la primera vez que vienen al Hospital Almenara y que primero se han ido a las Torres de Consultorios. Gracias a Dios nuestro Señor que ha sabido guiar nuestros pasos y encontrarlo doctor, dice un poco agitada mientras se sienta agitando sus manos tratando de echarse aire a la cara. El hijo y el padre se quedan parados hasta que los invito a sentarse. Demoran un poco y luego lo hacen.

Entonces la madre, empieza a hablar sin parar: Aunque yo pienso que es cosa del demonio, me han convencido para traer a mi Manuel acá, porque por más que lo hemos llevado a la Congregación, lo hemos hecho ayunar y todos hemos orado, él sigue igual, y ya por orden del Pastor lo hemos traído, aunque si fuera por nosotros, creo que le daríamos una buena paliza. No nos explicamos cómo a su edad se puede enamorar de una muchacha que no pertenece a nuestra iglesia y que anda cochina por allí con otros muchachos que hasta se drogan creo. Y la otra cosa que no podemos quitarle es su adicción por el bendito celular, anda para todos lados con el celular, la Tablet y la lap top, creo que hasta se duerme con el celular, y se ríe solo, cuando con nosotros ni siquiera habla, disculpe doctor por haber venido tarde. Creo que ya tiene como dos semanas sin bañarse, mire cómo está. Todo ha cambiado desde que se ha enamorado el año pasado como en julio, después de las vacaciones escolares. Antes de eso no quería ir al colegio, pero después que conoció a esa chica ya no faltaba para nada, pero lo malo es que los profesores venían a decir que ya no rendía en los estudios, hasta ha sacado varios cursos jalados y los ha llevado durante las vacaciones. Hemos hecho de todo en nuestro Templo, pero nada nos ha servido, ha empeorado, porque la vez pasada se levantó de madrugada y quiso ahorcar a su abuelita que estaba orando y a mi ya me ha levantado la mano en tres ocasiones, mas bien con su papá, como no le dice nada, y lo consiente en todo, con él hasta hablan juntos.

En un momento en que la señora toma respiración para seguir hablando aprovecho para preguntarle a Manuel en qué puedo ayudarle y él se queda callado. El padre dice que la conducta de Manuel ha cambiado, que no es el mismo niño de antes, y la madre nuevamente aprovecha para seguir hablando de todo lo que le sucede a Manuel, que ha tirado piedras a los vecinos, que piensa que le están haciendo daño, que no duerme hace dos semanas, que se rie solo aun estando sin el teléfono y que cuando el demonio se le mete en el cuerpo se pone a hablar en lenguas.

Entonces le digo a los padres que me dejen a solas con Manuel y muy a su pesar ellos se retiran.

A solas Manuel es un adolescente como cualquiera. Me dice que su mamá y su abuelita le quieren hacer daño, que desde julio del año pasado no le importaba que se pongan a orar en voz alta, pero desde ese tiempo empezaron a meter en sus oraciones a la chica de la cual se sentía enamorado y ellas le deseaban mal a la chica y tuvo tres accidentes, en uno de ellos hasta se fracturó el codo. Entre sus oraciones también pedían que se malograran la lap top, la Tablet y el celular y seguramente pidieron con tanta fuerza que una noche mis tres aparatos se malograron juntos, me dio tanta ira que le fui a reclamar a mi abuelita que seguía orando en voz alta que se me malograra mi teléfono y yo le reclamaba y ni caso me hacía. Seguía pidiendo que se me malograra la Tablet, entonces para que no siguiera le dije que se callara y como seguía orando cada vez más alto en plena noche, me enfurecí y empecé a hablar en lenguas y casi la ahorco, ganas no me faltaban, pero me contuve porque era mi abuelita y

además mis tíos ya se habían despertado, y los vecinos. Me molesta mucho que mi madre se ponga a orar en voz alta, está bien que ellos sean creyentes, pero si oran en silencio Dios también les va a escuchar, creo que estoy dejando de creer en Dios. Mi mamá me quiere hacer daño, cuando prepara la comida le echa unas hierbas para que mi mente se quede en blanco, por eso ya no como, no me importa que me quede flaco, pero mejor me salgo a comer a la calle. Pero lo malo que la energía negativa de ellas me persigue. En realidad, he venido porque no soporto estar más en mi casa, y quisiera que me hospitalice.

Llamo a los padres y les digo, delante de Manuel, que realmente requiere hospitalización para llegar a una precisión diagnóstica y un tratamiento adecuado, pero que por el momento no contamos con camas disponibles, que es muy probable que dentro de dos días tengamos un alta, le inicio medicación y le doy un adicional para dentro de dos días.

Me quedo pensando que no solamente Manuel está enfermo.

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