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Violación sexual – Punto de vista por el Dr. David Arce

Una señora de aproximadamente 50 años, discute airadamente con el personal asistencial porque la Historia clínica de su nieta no aparece, le he dicho que es mejor esperar a que encuentren la Historia clínica para poderla atender. Pareciera que no entendiera, porque se pone en la puerta a insistir que la atiendan aun cuando le he explicado que además de que no está la historia clínica, su cita es para más tarde porque le he otorgado una cita adicional y que necesita ser paciente, porque de todas maneras va a llegar la historia, que los adicionales se atienden después de todos los citados a menos que éstos no lleguen y tengamos un tiempo disponible, podemos atenderlos antes, pero que en este caso, no conviene atenderla en una hoja como ella me reclama, porque se puede perder, y porque las Normas del Servicio mencionan que los pacientes deben ser atendidos con Historia clínica. “Yo he llegado con mi nieta antes que todas estas personas y seguramente que tienen corona, por eso las atiende antes”.

No pasa mucho tiempo y llega la historia clínica, y al revisar la historia le pregunto cómo es que le han dado cita conmigo, porque Isabel, de 14 años, ya ha sido atendida antes por casi todos los médicos del Servicio, y me dice que hace dos semanas vino a rogar que yo le diera un adicional y me muestra el papel que le firmé. Le digo que como es la primera vez que la atiendo, voy a revisar las notas de mis demás colegas. Allí me entero que acude inicialmente por disminución de rendimiento escolar y que durante la consulta menciona que su tío paterno la ha violado en seis oportunidades, que ya han realizado la denuncia ante el Ministerio público, que ya pasó por cámara Gesell, y que ya terminaron de evaluar la pericia psicológica.

“Yo vivo con mi papá en el primer piso, mi abuelita vive en el segundo y en el tercero vive mi tío con su esposa y mi sobrinita. Mi mamá se ha ido a España, porque no nos alcanza y se ha ido a trabajar, en Marzo viajará mi papá porque ya le consiguieron trabajo. Me han dicho que el próximo año, a fines, cuando yo termine mi secundaria y cuando ellos ya estén establecidos, me van a llevar para allá.”

La abuelita, que estaba muy molesta al inicio, de pronto se pone a llorar. Yo ya no sé qué pensar, doctor, ya no sé a quién creerle, si a mi nieta a quien quiero mucho o a mi hijo a quien sindican que la ha violado en seis oportunidades. Me pongo a pensar que si me hubiera pasado a mí, a la primera hubiera ido corriendo donde mi mamá, donde mi papá y les hubiera contado, pero ella ha permitido que suceda 6 veces, por eso yo le insisto que diga la verdad, que no mienta, que solamente hay un Dios que sabe la verdad, nosotros somos cristianos evangélicos y creemos que toda la verdad se sabrá. Como madre también me duele que metan preso a mi hijo, pero si ha hecho este tipo de aberración, pienso que se merece la cárcel, pero, ay, me pongo a pensar en su hijita y en su esposa y se me parte el corazón de tan solo pensarlo.

“La primera vez sucedió cuando subí a pedirle colores para realizar una tarea y mi tío me dijo que sí tenía, no había nadie en la casa, me dijo anda sácalos que están en mi cuarto, y allí no más me fue siguiendo, y como el sitio es muy estrecho empezó a pegarse y a manosearme, y me desvistió. Ese día me dolió bastante y sangré un poquito. Luego me dijo que no encontraba los colores y me dio 20 soles para que fuera a comprar a la librería de la esquina. Yo bajé temblando, las cosas se me rompían de las manos y durante varias noches no pude dormir. Yo ya ni quería verle la cara, me daba mucha vergüenza mirarlo a los ojos, además el solo hecho de verlo me volvía a recordar lo que había pasado. Me iba temprano al colegio y me quedaba más tiempo como esperando que llegara mi papá a la casa. Me daba mucha vergüenza decirlo. Ocurrió en mayo del año pasado, en ese tiempo todavía tenía trece años, mis notas empezaron a bajar, ya no me llamaba la atención los juegos ni los recreos, me sentía mejor con las

profesoras que con los profesores. La segunda vez, mi abuelita me dijo que subiera donde mi tío llevando unos recibos, y volvió a suceder. En las otras veces él bajó cuando mi papá no estaba y había enviado a mi abuelita al mercado con su señora. Yo tenía un nudo en la garganta, me demoraba en dormir, y cuando lograba conciliar el sueño, me venían pesadillas de demonios que me despertaban. Hasta que en noviembre, le conté a mi mejor amiga porque no podía con tremenda culpa. Y ella le contó a la profesora, me llevaron a la dirección, luego a la psicóloga y después a la fiscalía. Ya me examinaron mis partes y el resultado salió que tenía desfloración antigua. Dicen que me he demorado en realizar mi denuncia. Mi tío sigue viviendo en el tercer piso y me trajeron acá porque yo había manifestado que no quería vivir porque no puedo vivir entre dos aguas, por una parte mi tío que me tiene cólera y me dice mentirosa y por otra parte mi abuelita que no me cree. Mi papá está molesto, conmigo y con mi tío”.

Le explico a la abuelita, que he notado que ya le han empezado antidepresivos, porque Isabel está con depresión y que requiere continuar su tratamiento integral con medicación y psicoterapias. Que lo recomendable es que siga viniendo al hospital, donde el diagnóstico y tratamiento son básicamente clínicos y que siga acudiendo a sus citaciones que corresponden a la vía legal.

Isabel y su abuelita se levantan como de un letargo, como si se hubieran dado cuenta que les espera un largo camino para andar.

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