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niña

Una madre desesperada acude con una niña de 03 años diciéndome gracias a Dios que solamente le demoraron 5 meses la Referencia, varias veces he estado preguntando en mi Policlínico de origen y me decían venga la próxima semana, y así me han tenido hasta que me salió la referencia con usted.

Me han derivado para acá porque me han dicho que mi hijita de 3 años 6 meses tiene síntomas de autismo. Eso me lo dijeron hace como un año, pero como me desesperé y me puse a averiguar, la llevé a Terapias de Lenguaje, Psicosocial, la he llevado a varias Instituciones y ya ha avanzado bastante.

Mientras voy llenando los datos de la historia clínica y escucho a la madre, voy observando a la niña, que inicialmente se ocultaba detrás de la madre, y luego la veo jugando en un rincón. Me pidieron unos exámenes carísimos doctor, sospechaban que mi hijita estaba sorda y hasta querían operarla. Pero gracias a Dios que no lo requería.

Yo sé que acá en el Almenara pueden tomar una Resonancia cerebral para ver qué cosas tiene mi hijita, además de estudios genéticos y todas esas cosas que ustedes dominan, me dice la madre. Entonces aprovecho para decirle que los exámenes auxiliares, incluidos los exámenes de sangre, Radiografías, Electroencefalograma, Tomografías y resonancias magnéticas, son simplemente, como su propio nombre lo indica: Exámenes auxiliares. No son determinantes para el diagnóstico.

Desde el inicio le dije que no me parecía que su hijita padeciera ningún grado de autismo, que cuando ella deseaba, podía establecer contacto visual conmigo y que a veces hasta llegaba a sonreír. Al preguntarle por su nombre me dijo que se llamaba Soledad. Le pregunté si así se llamaba su abuela o algún familiar, y puso su cara triste y me dijo que no, que la llamó así cuando su marido la abandonó apenas la niña estaba recién nacida y que se sentía completamente sola, desamparada en el mundo. Le dije, en tono de broma, que mejor le hubiera puesto de nombre Compañía.

Le pregunté en qué trabajaba, me dijo: ay, ni me pregunte eso doctor, pensar en que tengo que pedirle una constancia en que diga que me ha atendido según mi horario de 10 a 10:20, no me van a creer. No me van a creer que he tenido que madrugar para estar primera en la fila, y encima no sabía que usted empezaba a atender de 10 hasta 2 pm. De haber sabido hubiera venido a las 2 p.m.

Cuando mi marido me abandonó, yo no tenía ahorrado nada, todo lo que ganaba se lo daba a él. Él tenía mi tarjeta de mi sueldo y se llevó mi tarjeta. Menos mal que mi parto fue vaginal y a la semana ya estaba yo caminando. Tenía bastante leche. La Asistenta Social de mi trabajo, vino a preguntarme que si podría reintegrarme porque estábamos en campaña. Es que yo trabajo remallando ropa, soy una obrera bastante calificada. Y menos mal que vino una sobrina a visitarme a mi cuarto y pude enseñarle a darle la leche que me sacaba y que le dejaba en unos frascos de vidrio dentro de la refrigeradora. Ella la entibiaba y le daba a mi hijita.

No sé si fue porque mi leche se fue secando o porque mi hijita no quería comer, pero ella no ganaba peso. Yo salía temprano a trabajar y volvía tarde, y eso sí mi

sobrina estaba cuidándola mientras veía televisión. Cuando regresaba de trabajar, yo la revisaba y la veía sanita.

Pasó el año y demoraba en caminar, pasaron los dos años y no hablaba. Entonces me preocupé y la he llevado a varios sitios para que le hicieran Terapias. Ahora estoy más pendiente de ella. Estoy preocupada porque el médico que la ha visto en el policlínico ha dicho que tiene rasgos de autismo.

Le dije mi apreciación, que no me parecía sintomatología de autismo, Le expliqué, en palabras que pudiera entenderme, sobre las graves consecuencias que traía los trastornos del vínculo y que a veces podrían ser confundidas con autismo. La tranquilicé y le dije que no era su culpa el haberla dejado sola durante mucho tiempo y que estábamos a tiempo para lograr la recuperación de Soledad.

Y le expliqué cómo aprovechar el poco tiempo que tenemos con los hijos y le enseñé lo que me enseñó mi maestra Marlene Sánchez: Unos veinte minutos cada noche, antes de dormir, hacerle masajes en el cuello y en el cuero cabelludo, en sentido contrario del cabello. Así le dará cariño, mantendrá un tiempo que compartirá con la hija, y cuando las niñas van creciendo, ya de por sí solas van conversando lo que les sucede en el colegio.

Al final de la consulta, la niña salió con una madre diferente. Sonriente y con fe en la vida.

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