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Samuel, Alcohol y familia

Samuel es un joven de 24 años que vive con sus padres, les ayuda a trabajar en la chacra, aunque la mayoría de veces, especialmente los fines de semana se escapa a tomar cerveza con sus amigos y regresa a la casa a los tres días, todo sucio, y a veces otras ropas que no son las suyas.

Sus padres lo han llevado a diferentes especialistas, algunos de ellos le ha dicho para que lo encierren en la casa y no lo dejen salir, otros le han dado ·demasiado medicamentos, que anda zombi todo el día”

Yo era un muchacho normal, como todos, pero un día, nos fuimos con mis amigos a celebrar el fin del año escolar y nos embriagamos con trago corto. Por ese entonces al comienzo me sentía muy bien, parecía y loro y mis amigos se reían de mis ocurrencias y seguíamos tomando hasta que como perdí la noción del tiempo y me dieron ganas de vomitar.

Cuando llegué a mi casa, mis padres no me dijeron nada, pero en la mañana mi madre me despertó a correazos y me metió en la ducha.

Por un tiempo andaba tranquilo hasta que nunca faltan las tentaciones y las nuevas discotecas en Chulucanas, y los amigos que invitan, entonces volví a salir, pero tomaba poco, hasta que conocimos a un amigo que tenía mucho dinero y traía cajas y cajas de cerveza, y salíamos borrachos en la madrugada. Luego empecé a tomar todos os fines de semana y para cortarla iba a comerme un cebiche de caballa, y se me pasaba el malestar, pero después de un tiempo, en las mañanas empezaban a temblarme ñas anos, tanto así que tenía que tomarme una cerveza para que se me pasara.

Mis padres se alarmaron cuando una vez que celebramos mi cumpleaños en la casa, me dieron los diablos azules y empecé a romper las cosas, entre mis amigos no podían sujetarme y tuvieron que llamar a la policía. Mis padres fueron a sacarme al día siguiente, y yo no me acordaba de nada.

Entonces me sentaron en a sala y me presentaron a un señor psiquiatra que habían traído de Piura, me dieron un montón de pastillas y les dijeron a mis padres que no me dejaran salir, entonces yo desde el segundo piso llamaba a mis amigos

para que me alcanzaran alguna botella de cerveza. Una vez que no tenía nada para tomar y el cuerpo empezaba a zamaquearse duro, lo único que me calmó fue una colonia que tenía en el baño, la boca, después me olía a perfume.

Ya he tenido varios tratamientos y no creo que con usted funcione. Yo sé que soy joven y que en cualquier momento que me decida podré dejarlo, más aún cuando ha nacido mi hijita.

Con los padres es otra dificultad, entre ellos compiten por el amor del hijo, le dan las cosas que les piden, aun sabiendo que Samuel las va a vender en cualquier sitio. No le dan la medicación en su horario ni en la dosis indicada.

Lo único que me queda decirles, es que el tratamiento es integral, que también requieren psicoterapia cognitiva conductual, tanto Samuel, como los padres.

Esperemos que así lo hagan. Unas vidas por delante no se pueden perder así nomás

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