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María Salomé es una niña superdotada, que acude a consulta por tener dificultades académicas en el colegio donde cursa el primer año de secundaria. Tiene 11 años, acude con la madre y es huérfana de padre.

“En realidad, dice la madre, ella no debería tener dificultades académicas porque los exámenes que le toman los pasa sobresaliente y con buena nota. Lo que sucede es con los exámenes orales o con las clases mismas, María Salomé no tiene la paciencia necesaria para que la profesora termine de explicar lo que le corresponde y ella ya está respondiendo o interrumpiendo la clase, a veces con preguntas incómodas, como por ejemplo la vez que le preguntó a la profesora de matemáticas por el número dorado y la profesora no sabía y todos los alumnos se rieron. Entonces la profesora desde allí como que no le tiene paciencia. Pero lo que más dificultades tiene mi hija, es que tiende al perfeccionismo, tiene problemas interpersonales con sus propios compañeros de aula y también con los demás profesores.” “A mí me parece, dice María Salomé, que la mejor forma de enseñanza es con el ejemplo. Mi colegio es un colegio de monjas, y la directora que ha venido es nueva y es monja. Ha despedido a la profesora de religión que era buena y ella se ha puesto a enseñar. Es muy recta en su carácter, lo cual no está mal, pero delante de nosotras habla mal de la profesora anterior, dice que los demás profesores sean puntuales y ella es la que llega tarde, hace negocio con los quioscos que también ha botado a los anteriores dueños diciendo muchas mentiras, ha disuelto a la APAFA, y ha hecho muchas cosas que no van de acuerdo a lo que nos quiere enseñar.

La vez pasada ella estaba hablando acerca de decir la verdad y me pareció tan falsa su enseñanza que me aburrí tremendamente y me dio mucha cólera, entonces, me paré y le dije desde mi asiento que me disculpara, pero que yo ya no soportaba seguir escuchándola y que me retiraba, que si era necesario que me pusiera papeleta, que me la ponga, pero que me retiraba del salón.

Entonces me fui al tópico de enfermería a conversar con la psicóloga del colegio. Después del recreo, cuando ingresé al salón, todas las chicas del salón me aplaudieron, pero yo nunca lo había hecho para que me aplaudieran, lo hice porque pensé que era lo correcto”.

La madre dice que el padre ha fallecido hace dos años, y que muy poco quiere hablar de su relación con el padre porque era muy exigente y perfeccionista y que cuando habla de él, es como si le tuviera cólera. El papá era profesor y falleció de un cáncer cerebral. En sus últimos días se llevaban muy mal.

Ella dice que no siente pena que su padre haya fallecido, que siente alivio porque mucho la castigaba. María Salomé, dice que no sabe a quién ha salido tan perfeccionista, y lo dice mientras arregla las historias clínicas, y se levanta para enderezar el almanaque. Yo me levanto a las cinco de la mañana para verificar que todas mis cosas estén completas, que mis tareas estén listas, y que no me falte ninguno de mis cuadernos. Luego me baño y a las seis en punto tomo el desayuno que mi mamá prepara, y vuelvo a verificar mi mochila. La movilidad me recoge a las 6 y media. Entonces en mi mente voy repasando todas las cosas del día. Cuando ya hice eso, me pongo a leer el libro que me ha comprado mi mamá. A mí me gusta que ella me compre libros originales, no puedo soportar leer un libro bajado de internet o que sea pirateado, porque pienso que estoy cometiendo un delito.

La madre de María Salomé cuenta que “mi hija lee bastante, ha leído muchos libros para grandes, bastante filosofía y le encanta la física cuántica, lo malo es que yo no la puede seguir en las lecturas y ella lee cada día más y más. Ya no puedo responder a las preguntas que me hace mi hija. He contratado a un profesor de Física de San Marcos para que le de clases particulares. En realidad lo que creo es que tiene dificultad para interactuar con los demás”. “Lo que pasa es que yo no puedo mentir, dice María Salomé, si a mí me preguntan algo, lo respondo, así las consecuencias vayan contra mí.

La vez pasada por ejemplo, cuando la profesora de religión se salió un rato al baño, la líder del salón, dijo que alguien cuidara la puerta, y que cerraran las cortinas, yo también participé, porque me pareció una buena idea, la chica sacó una rata de juguete pero que parecía muy real y la colocó dentro de la cartera de la directora, y como nos pusimos nerviosas, la chica que estaba cuidando la puerta le cerró la puerta a la directora y no podíamos abrir. La directora vino muy molesta con el cerrajero, abrió la puerta y nos puso papeleta a todas, y ella preguntó de quién había sido la idea. Y yo no pude aguantarme y me paré y dije la verdad.

Desde entonces todas mis compañeras me tienen cólera.” Al terminar la entrevista, le digo a la madre que una sola consulta no basta para dar el diagnóstico, que mínimo requerimos tres evaluaciones y que después de estas evaluaciones le daré el diagnóstico. Y que solamente podría decirle que María Salomé es una niña con un coeficiente intelectual bastante alto, pero que tiene dificultades inter e intra personales. Además de que es necesario descartar algún problema obsesivo compulsivo y trabajar el duelo con el papá.

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