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María es una madre que ingresa al consultorio en actitud dolorosa, como aquellas estampas de mi infancia donde la madre de Jesús tenía el corazón atravesado por varios cuchillos. Se sienta, me mira, y se pone a llorar.

“”A mis casi cincuenta años, vengo a tener problemas con mi hijo el menor que cursa el 5to de secundaria. Con mis demás hijos nunca he tenido este tipo de problemas. Arturo tiene 16 años y este quinto año ya no lo he podido controlar, me decía que se iba a hacer trabajos grupales con sus compañeros y regresaba tarde a la casa cuando todos estábamos durmiendo, este año ha ido a fiestas y algunas veces ha regresado con aliento alcohólico, es que me invitaron mis amigos y no podía despreciarlos, pues mamá. A su padre no lo quiere acompañar a la chacra porque dice que él no ha nacido para ser chacarero, que él, a diferencia de sus hermanos que quieren tener estudios universitarios, él quiere pertenecer, según dice él, a la Gloriosa Marina de Guerra del Perú e ingresar a la Escuela de Suboficiales del CITEN. Riéndose dice que quiere tener un amor en cada puerto. Este fin de mes termina el año escolar y creo que va a pasar con las justas.”

“Es un muchacho alegre, reilón, hace bromas a todos, hasta su papá se ablanda y ya no le dice nada. Esta campaña del mango esperemos que nos vaya bien, porque en verdad queremos apoyarlo. Y creo que está tomando mucho estos últimos meses, y yo ya no sé qué hacer, porque creo que su papá ni cuenta se ha dado, a veces viene despacito de madrugada y se acuesta, y apenas siente a su papá que se despierta él también se levanta, le ayuda con la silla de montar, las alforjas, el bozal, y cuando ve que ya se va para la chacra, el muy bandido se pone a dormir a pierna suelta.”

“Hasta he llegado a pensar que está en malas juntas, porque ya me está agarrando plata, y todo cínico dice que no ha cogido nada, y yo ya me lo chapé, la vez pasada dejé diez soles y me hice la descuidada, y al regresar a mirar, la plata ya no estaba. Ahora estoy segura de que está cogiendo dinero y tengo más cuidado en guardar las cosas de valor”:

“Le he dicho que venga a la consulta con usted y me ha respondido vaya usted, que yo no estoy loco y lo peor de todo doctor, fue cuando vi que en su cuarto tenía dos análisis de embarazo de dos muchachas diferentes. Apenas tiene 16 años y ya tiene a dos muchachas embarazadas, le he preguntado cómo va a mantenerlas y se queda callado. Cuando leí esos papeles, parecía como si me hubieran apuñalado varias veces seguidas. Le he dicho que cómo no se ha cuidado, ahora su sueño de pertenecer a la Marina de Guerra, o a cualquier Institución militar, ya se ha truncado, porque uno de los requisitos es que no deben tener hijos antes de ingresar a la Escuela”

“Me dice que además, tiene mucha vergüenza de venir acá donde usted, porque yo le he encontrado unas manzanas con huecos y con olor a marihuana. Me dice que él no es adicto, que en cualquier comento que él quisiera lo va a dejar, que solamente le hace falta decidirse. Que cuando él se decida, va a dejar la marihuana”

Le pregunto a la madre si además de ella alguien más de la familia sabe algo de lo que le está sucediendo a Arturo. Y con voz que no le quiere salir de la garganta, me dice que no, que ella es su única confidente.

Me dice además que las chicas ya van a dar a luz, y que quieren venir a vivir a la casa, y allí es donde me he puesto fuerte, con las justas lo podemos mantener a él y quiere que lo mantengamos a él, a sus mujeres y a sus hijos. Me dice que ninguna de ellas sabe de la otra.

Antes de terminar la consulta me mira con ojos suplicantes, preguntándome ¿no habrá algo que le pueda recetar a mi hijo para que mejore su conducta y le pueda ayudar a ser mejor?, por favor recéteme lo más caro, que yo quiero que mi hijo se logre.

Le digo a la madre que las consultas son personales, que es necesario que el paciente acuda a la consulta, que se le realice una historia clínica completa y que esté de acuerdo con el tratamiento planteado, además de acudir a sus controles respectivos.

Pareciera que la madre no deseara irse sin una receta, me levanto, le doy la mano, la abrazo y le digo que vuelva a casa y que procure traerlo, que voy a estar hasta la tarde, o en todo caso, que venga en estos días de la semana, para que pueda iniciar tratamiento con los psicólogos voluntarios de la Pastoral de Chulucanas. Y luego, si él desea, lo podré ver el próximo mes para un tratamiento integral de su dependencia a marihuana.

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