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Selmira es una niña de diez años, que acude a consulta acompañada por ambos padres. Ella llega con una capucha y luego de un rato se la saca y se puede observar su cabello largo amarrado con una liga. Se sienta junto a la madre y responde a las preguntas con monosílabos o frases cortas.

Le pregunto a la madre sobre los antecedentes acerca del nacimiento de Selmira peso al nacer, antecedentes patológicos, si es que ha tenido alguna enfermedad infectocontagiosa y si es que ha tenido alguna intervención quirúrgica. Solamente me dijo que de niña quisieron operarla por desviación interna del ojo derecho, pero que solamente con el parche fue suficiente. Pero que en la actualidad no se siente bien con su auto percepción acerca de su imagen y que desea parecer más atractiva, como las estrellas de la televisión. Ya habló con su mamá para poder realizarse una operación de rinoplastia, inclusive han asistido donde el cirujano plástico, pero les ha dicho que todavía no tiene la edad necesaria para operarse.

Al preguntarle a su mamá sobre el motivo por el cual trae a Selmira a consulta, me dice: es que desde que comenzó el año escolar, ha bajado su rendimiento académico, me muestra sus notas y la mayoría son A y muy pocas B. Sucede que ella el año pasado se sacaba puros AD. Además su carácter ha cambiado, y todo el día está con el bendito celular, lo lleva para todos lados, al baño donde se demora como media hora, a su cuarto que dice que va a estudiar, al comedor donde lo tiene mirando mientras comemos, ya sea el desayuno, almuerzo o la cena. Desde temprano yo lucho con ella porque no tiene ganas de levantarse para ir al colegio y la movilidad está en la puerta y ella no se apura. Ya varias veces la movilidad la ha dejado y he tenido que darle para que se vaya en taxi al colegio. Demora mucho en dormir, a veces se despierta en las noches. No tiene apetito. Y últimamente le vienen ideas de que no vale la pena vivir, es más, piensa que no tiene sentido estar en este mundo.

Y lo peor de todo es que desde hace dos meses ya no quiere ir al colegio, solamente va dos días a la semana y con las justas. Yo ya no soporto que todos los días me llamen al colegio los profesores y me den todas las quejas. En las noches creo que ni duerme bien, porque a cada rato está sonando el teléfono anunciándole que tiene mensajes, dice que tiene un amiguito que tampoco puede dormir toda la noche. Y en las mañanas paro renegando con ella, tanto que hasta el respeto me ha faltado. Antes ni me levantaba la voz, ahora ya me levanta la voz y se me enfrenta y sale los fines de semana, cerca de la casa, pero llega como a las doce de la noche.

Últimamente también se ha enfrentado al papá, antes lo respetaba, y obedecía todo lo que el papá decía. Ahora le dice cosas feas, seguramente porque antes solamente lo veía los fines de semana o una vez al mes. Ahora el papá me está apoyando y viene más seguido, pero ya le está reclamando por qué ha tenido otra familia y nos ha abandonado.

Aparte de estas cosas, nosotras, las dos, nos hemos mudado a una casa a vivir solas. Teníamos muchas dificultades en la casa de los abuelitos y de mis hermanos que reclamaban por cualquier cosa. Esta mudanza ha sido a comienzos de año y mi Selmira extraña a sus abuelitos. Además que una prima suya, hija de mi hermana, tuvo una ruptura de aneurisma cerebral, pudo ser salvada, le han hecho rehabilitación, pero ha quedado con una pequeña secuela que no puede caminar bien, y la pobre chica se estaba preparando para ser bailarina.

Selmira no quiere ni tender su cama, ni llevar al perro a realizar sus deposiciones al parque, no hace sus tareas, pero como es inteligente, responde las preguntas y tiene buenas notas. Ha aprendido a decir malas palabras, se ha querido encerrar en su cuarto y hemos tomado la decisión de quitarle la chapa a las puertas de todos los cuartos. Con lo que no podemos es, restringirle el celular, no podemos quitárselo. Ha llegado hasta golpearme y a arañarme.

El padre asiente todo lo que dice la mamá, dice que ha sido un error comprarle el celular, que se sienten impotentes para volver a tomar el control de la conducta de la menor, que a los dos los está desequilibrando, que no pueden estar tranquilos pensando en lo que esté haciendo su hija.

Delante de Selmira les digo que es necesario un tratamiento integral, priorizando la psicoterapia, tanto de la niña, en forma individual y de grupo, y psicoterapia de padres, como pareja y como grupo de padres. Que es necesario de que vuelvan a tomar el control parental, recordar que ellos son los padres y que son los responsables de la crianza, salud física y mental de la menor y que ellos son los que ponen las reglas en casa. Que también es necesario coordinar con Selmira las reglas que va a cumplir y que en caso de que no las cumpliera, no va a tener castigo alguno, que solamente va a aprender a que todo lo que haga y que deje de hacer va a traer consecuencias, y que Selmira va a aprender a asumir el resultado de sus acciones. Además del tratamiento psicoterapéutico, indicamos psicofármacos y damos cita para dentro de tres semanas. Tenemos la esperanza de que Selmira va a mejorar, poco a poco, conjuntamente con su familia.

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