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Adherencia al tratamiento (Por @David Arce)

Una de las cosas importantes que no me olvido de recalcar al iniciar un tratamiento farmacológico es la necesidad de que sepan los medicamentos que están tomando, sus efectos secundarios, y especialmente, la indicación de ser constantes y de terminar el tratamiento en el tiempo indicado.

Y aun así, muchas veces sucede, que a pesar de todas las indicaciones y advertencias, los pacientes, empiezan por sentirse bien el primer mes, y al segundo o tercer mes están dejando la medicación y luego regresan con recaídas de sus dolencias.

Generalmente me tomo más del tiempo necesario para explicar que es necesario que tomen el medicamento durante el tiempo indicado, les digo también que si dejan de tomar la medicación durante varias veces con las consiguientes recaídas, van a estar en la puerta giratoria de entrar y salir de la consulta de psiquiatría sin nunca dejarla.

Usualmente el tratamiento, para determinada patología, se da por un tiempo determinado y luego de ese tiempo, ya no van a requerir la medicación y estarán de alta.

El peligro de dejar la medicación es volverse un visitador crónico de los consultorios de psiquiatría y a veces, de la hospitalización.

Algunos trastornos, como psicosis crónicas, demencias, trastornos orgánicos de la conducta, tal vez requerirán medicación durante un tiempo prolongado, quizás, para toda la visa.

Pero un problema de depresión, ansiedad, como ansiedad generalizada, trastorno de pánico, y la mayoría de trastorno obsesivo compulsivo, los tratamientos son por un tiempo determinado, la mayoría de seis meses, algunos un año, otros un par de años. Lo importante es no dejar de tomar la medicación y acudir regularmente a sus citas.

En el último mes han regresado varios pacientes con trastorno de ansiedad y trastorno de pánico, que al sentirse bien al primer mes, siguieron tomando por un mes más y luego de dejar el tratamiento, regresan con mayores síntomas. Les volvemos a explicar detalladamente lo importante de continuar la medicación, que sucede lo inexplicable: vuelven a dejar de tomar la medicación y los síntomas regresan aumentados.

María empezó en octubre del año pasado con síntomas claros de pánico: sensación de opresión de pecho, palpitaciones, sensación de que algo malo iba a pasar, sudoración de manos, deseos de salir corriendo y al sentir que le palpitaba muy rápido el corazón, la llevaron a Emergencia para tomarle un EKG que salió negativo a enfermedad del corazón. Inclusive en esa ocasión le colocaron un pulsooxímetro en el dedo y estaba saturando 98, lo cual indicaba que no tenía problemas de respiración. También creía que de un momento a otro se iba a morir o de que se iba a volver loca. La llevaron como ocho veces a la emergencia, tanto así, que el último médico le dijo que acudieran donde un psiquiatra. Al comienzo se asustaron al escuchar el nombre de la especialñidad médica y estuvieron como una semana con la medicación ansiolítca que le habían recetado en la emergencia. Los síntomas aumentaban, decía que no quería subir al carro porque al instante quería bajarse, aun estando en movimiento, sin importarle de que se pudiera hacer daño.

Cuando llegó por fin en enero a la consulta de psiquiatría, primero asustada, tomó confianza cuando se le explicó sobre sus síntomas y cuando en ese mismo instante le estaba dando un episodio de pánico, se le dio un medicamento que no tardó ni diez minutos y volvió a sentirse bien.

Le explico sobre la necesidad de terminar el tratamiento, le comento sobre otras personas que han llevado el tratamiento y que nuevamente vuelven por dejar el tratamiento o por la imposibilidad de estar en ceremonias donde se toma alcohol. Le comento que el suyo sí va a

ser un caso donde vamos a terminar el tratamiento y que le voy a dar de alta en el tiempo indicado

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